martes, 4 de septiembre de 2012

    Para muchos es muy difícil pronunciar la palabra "me estoy enamorando", es como si estuviera prohibida. Pero...¿qué le vas a hacer cuando ya has llegado a ese punto? No hay vuelta a atrás, tienes que admitirlo y saber vivir con ello. La verdad que vivirás con el miedo de la respuesta del otro, si es un sí puede que sea para siempre o para unos días, pero te hará feliz. El problema es que sea la respuesta contraria, que de aquella no sabrás que hacer, vivirás en un mundo sin ilusión donde dices que nada te importará. Pero siendo sinceros... vale la pena intentarlo, porque si no lo tienes aunque pierdas no perderás nada, pero ¿si ganas?. Tienes que hacer esa pregunta antes de actuar o dejar de actuar, por lo tanto siempre vale la pena intentarlo.  Además, ¿sabes que es llenarte de sentimientos y sensaciones cuando estás con esa persona? No, si no lo has probado. 

martes, 17 de mayo de 2011

En un milésima de segundo...


Estábamos los dos solos en medio de la noche y soplaba el viento con fuerza, seguramente fuera hacía mucho frío pero no lo sentíamos. Entre risas surgió esta conversación...
-¿A que no sabes con quien estoy yo?
+ ¡Anda, no me vaciles!
-¡Oh! Te lo estoy diciendo enserio.
+ Entonces, ¿con quién?
- ¿Con quién sospechas?
+ De nadie, prefiero que me lo digas tú.
- Pues con ELLA...

En ese instante mi vida cambió, deseaba no haber escuchado esas palabras. Quería desaparecer el mundo y poder borrar el pasado. Pero como eso no puede ocurrir, habrá que ser fuertes. Pero tengo una duda, ¿ Cómo lo tengo que tratar ahora? ¿Como siempre o tendré que cambiar las costumbres? 

martes, 22 de marzo de 2011

Lo parecía...

 Aquello parecía que se encaminaba hacía un lugar de en sueños. Donde solo iba a existir la felicidad y las ganas de vivir. Pero como lo dice la palabra solo lo parecía... era más bien un sueño.
 Ella afirmaba que la ciudad estaba a medio construir y que estaba quedando preciosa. Pero nada era así. La cuidad se vino abajo porque no tenía una buena base de donde partir... Así ocurrió con su sueño.

sábado, 22 de enero de 2011

Ella, es...


Ella es, mi mejor amiga. La que tengo pasado miles de cosas casi desde que nacimos. Ella es la que me aguanta desde las 8 de la mañana, aguanta mis malos días pero también paso con ella los mejores momentos que llegan a ser miles. Me aguanta hablando de él las 24 horas de día, me hace aterrizar en clase cuando me pongo a pensar, me cuida como nadie, es la mejor. Se viene de vacaciones conmigo, se pasa las tardes enteras conmigo y no se cansa de mi. Aguanta mis momentos de desquicio, aguanta mis locuras de cuales se ríe, adora mis arrugas de la frente y también adora verme feliz. Odia que le diga que con esa capa parece superwomen, odia que no pueda ir a los sitios por culpa de remar, odia mis manos pero aún así me quiere, odia que me meta con ella, adora cuando nos vamos a sacar fotos, adora a Fernando Torres, le encantan los libros, es muy sensible y llora con las pelis, siempre dice "pero venga", adora los flahsmoof, adora el baile y la música, toca la viola. Con ella tengo llorado, tengo reído, me tengo caído y me tiene levantado, tengo sufrido pero también tengo disfrutado, me tengo ido de viaje, tengo hecho miles de fotos, adora a las mismas niñas que yo, es única. Puede llevar a ser una rayante con el ¡Feliz no cumpleaños! y la tengo odiado por pasarse el día diciendolo. Es una pija pero sigue siendo la mejor y la tengo que querer.

miércoles, 19 de enero de 2011

Un gran día...

Nos esperaba un gran día a pesar de estar el día oscuro y con ganas de llover. Era un día muy esperado y deseado.
Ella confiaba en que todo no podía ir más perfecto porque sabía que él llegaría cuando menos lo esperase. Así fue. Él llegó en ese instante.
Él tan guapo como siempre destacando entre todos, por eso fue fácil reconocerlo. Él venía tan perfecto como ella imaginaba.
Hubo un momento en el que los dos se volvieron uno. En ese momento fue cuando sus labios rozaron con los de él, y no existía nadie más que ellos dos. Todo fue perfecto, como él.
Ella tenía miedo de que llegara el momento de partir cada uno para su destino, por lo que ella no quería que se fuera. Él tan perfecto somo siempre le regaló sus mejores besos y abrazos para que ella pudiera disfrutar de el día hasta el último momento. Él para darle ánimos le dijo:
-¿Ves aquello de allí lejos?
+Sí
-Pues en dos meses nos veremos allí.
Ella sonrío pero no sabe muy bien el porque lo hizo en ese instante. Llegó la hora, sí la hora, la hora de marchar. Ninguno de los dos quería ver marchar al otro, pero así tuvo que ser. Él le dijo que la quería y le dio su último beso, quizás el que recuerde por mucho tiempo. Él se dio la vuelta y se marcho y ella se quedó un instante mirando como se iba, iba tan solo que le daban ganas de correr tras él. Para ella esa momento era el peor en mucho tiempo y con esa hecho la mirada atrás pero él no se giró y siguió su camino. Cada uno regresó para su casa y los dos desean que vuelva a llegar el día en que se puedan sentir, abrazarse, besarse, mirarse y que sus promesas se cumplan.

jueves, 13 de enero de 2011

La amistad...

 La amistad es una cajita de cristal. Pequeña, transparente, donde guardas allí dentro todos tus pensamientos, ideas, cariño y amor.Un cristal fino donde te reflejas. Material en el quecon el que se hacen tus sueños. Son porciones de tu corazón que intentas que no se rayen nunca, pero no siempre es así. 
  Un amigo es más que una persona. Algo que no es físico, algo que siempre llevas. Es eso que recoges por el camino y guardas en tu cajita de cristal, cuidadosamente acomodado en su interior de terciopelo. Todo eso en lo que crees, en lo que confías, en lo que sientes. Eso que más allá del mundo encuentras. 
  Eso que te abraza cuando piensas que no puedes más. Algo que lamentas no ver. Porque el amigo no se ve, no se toca, no se huele. Simplemente lo sientes. Y, aunque se encuentre sentado a tu lado, tú nunca lo ves como la materia física que es. Su esencia oculta entre los pliegues del terciopelo de tu cajita de cristal. A veces lo miras a los ojos. A veces sientes su presencia. Sin embargo, el amigo no es la persona que ves. Es la persona que sientes. Es aquello por lo que darías todo.
  Menos su cajita de cristal…

miércoles, 12 de enero de 2011

ÉL.

Le toca a él, a quien las niñas están cansadas de oírme hablar todos los días. Deben de pensar que es una obsesión o algo por el estilo, pero no es cierto. Pero él es alguien tan tan...¿especial? Sí, creo que esa es la mejor palabra. Es alguien el cual me enseño mucho. Me enseñó a saber que era lo malo y pasar de ello para que no me haga sufrir, pero también me enseñó lo bueno para que me haga reír. Es alguien quien me cuida como nadie lo hace a pesar de que viva más lejos. Es alguien de el que no se puede hablar mal porque siempre tiene una sonrisa que quitar a pesar de que el día no haya ido como te gustaría. Te sabe escuchar cuando lo necesitas y es el primero en estar a tu lado en cada momento. Te hace olvidar de todo lo malo con solo estar hablando contigo. Es alguien quien me sabe entender con la más mínima expresión o con una frase, a pesar de que diga lo que no piense. Es es alguien que muchas veces se mete contigo para hacerme rabiar. Es alguien que pega su tartamudez y su velocidad al hablar. Es alguien a quien le puedes pedir las cosas y pocas veces oirás un no. ¿Está loco? Sí lo está. ¿Pero y que? Siempre tiene alguna locura que decir con la que te hará reír. Es una persona a la que tengo que agradecer miles de cosas pero no me deja. Es alguien a quien tengo que querer si o si.
A su lado he pasado miles de momentos de los cuales hay muy pocos malos porque se olvidan con todos los buenos que he pasado a su lado. He tenido con él nuestros más y nuestros menos como personas humanas que somos, pero hemos podido salir y continuar con nuestra amistad que lleva en pie unos cuantos muchos años. Pero siendo sincera no puedo decir el día exacto porque no me acuerdo de cuando lo conocí, pero lo que si que sé es que lo necesito en mi vida para siempre. Él para mi lo es más que todo si él me falta ya nada es igual. Quizás muchas veces tenga el miedo de que él se irá de mi vida, pero me ha demostrado que ese miedo no hace falta que exista.
Me quedo sin palabras para él y es que tampoco quiero que se aburra de escuchar algo que se lo he demostrado cada día de nuestra amistad y si algún día lo duda quiero saberlo para seguir demostrando que no es así.